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La norma española antiterremotos para edificios, en revisión

Y es que el terremoto que asoló la localidad murciana de Lorca en 2011 no ha motivado un cambio normativo (sigue vigente la NCSE-02 de 2002) a la hora de la regular la construcción de estructuras sismorresistentes en España. Sí es cierto, según los expertos, que la norma está en revisión, pero no tanto por lo ocurrido como porque en Europa se rigen por el Eurocódigo 8 de 2010.

"Esta norma se aplica a edificios según la importancia del mismo, siendo de obligado cumplimiento para los inmuebles especiales como hospitales, parques de bomberos, comunicaciones, transportes o grandes centros comerciales", comenta Javier Méndez, director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid.

"Para los edificios de importancia normal", continúa el experto, "la normativa es obligatoria en zonas con una aceleración sísmica superior o igual a 0,08g, es decir, en Huelva, Málaga, Granada, parte de Jaén, Almería, Murcia, Alicante, Lérida y norte de Huesca".

También la legislación se exige para edificios desfavorables a un seísmo en las zonas con una aceleración sísmica igual o superior a 0,04g (Andalucía, Murcia, sur de la Comunidad Valenciana, costa, Pirineo Catalán, norte de Aragón, norte de Navarra, este del País Vasco, este de Galicia y pequeñas zonas limítrofes de Albacete y Badajoz).

Según Méndez, la NCSE-02 es óptima, "aunque es importante tener en cuenta que establece un método de cálculo basado en la resistencia". Esto es, sólamente contempla la estabilidad de la estructura, no así el resto de elementos del edificio como muros, instalaciones, cubierta, etc. y, por tanto, los daños que se puedan producir en ellos. Para el Colegio de Aparejadores de Madrid, el edificio puede resistir a un seísmo no habiendo riesgo estructural y permaneciendo en pie, pero perder todos sus muros, instalaciones y demás elementos.

Asimismo, existe un importante parque inmobiliario de edificios construido con la anterior NCSE de 1994 o incluso alguno más antiguo en los que no se han tenido en cuenta los parámetros contemplados en estas normas. Es por ello, insiste Méndez, que sería conveniente revisar, actualizar y reforzar las estructuras de estas edificaciones en base a los requisitos actuales, sobre todo en las zonas geográficas de mayor riesgo.

Entretanto, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias sigue recordando algunas pautas de protección ante el riesgo de terremotos, tales como revisar, control y reforzar el estado de aquellas partes de las edificaciones que primero se pueden desprender, como chimeneas, aleros o balcones. También revisar aquellas instalaciones que puedan romperse: tendido eléctrico, conducciones de agua, gas y saneamientos.

En relación con el interior de la vivienda, hay que extremar las precauciones en cuanto a la colocación y sujeción de algunos objetos que pueden caerse, en especial los de gran envergadura y los que pueden romperse con facilidad (espejos, lámparas, etc.).

Y si el terremoto es de cierta intensidad y hay personas en el interior del piso o edificio, es importante, recomienda Protección Civil, buscar refugio debajo de los dinteles de las puertas o de algún mueble sólido, como mesas o escritorios, o bien junto a un pilar o pared maestra. Mantenerse alejado de las ventanas o no utilizar el ascensor (la electricidad puede interrumpirse y quedar atrapado) son otras medidas preventivas a tener en cuenta.

Fuente: El Mundo -24/2/2015