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Islas privadas a precio de coche o apartamento

"El precio de las islas sin desarrollar (vírgenes) ha caído prácticamente a la mitad desde hace unos años", explica en su web Farhad Vladi, propietario Vladi Private Islands, una de las mayores compañías de compraventa y alquiler de islas privadas del mundo.

Aunque las mejor situadas siguen estando fuera del alcance de la clase media, llegando a alcanzar los 200 millones de euros, otras, ubicadas en regiones menos paradisiacas como Canadá, se ofertan por un precio cercano a los 35.000 euros. "Uno de estos parajes cuesta lo mismo que muchos coches y si vives en una de nuestras islas no lo vas a necesitar", bromea Vladi.

Según un análisis realizado recientemente en The Economist, los multimillonarios han cambiado sus hábitos de compra y se decantan ahora por los jets privados y por los enormes yates como forma de mostrar su fortaleza económica. La caída de la demanda de las islas privadas ha obligado a las compañías del sector a poner en práctica las más sorprendentes campañas de marketing. "Llama a una isla con el nombre de tu amor", reza el eslogan de una de las promociones de Vladi Private Islands. La firma promete que, con la adquisición del terreno gestionará el cambio del nombre de la isla en el registro para que aparezca así en los mapas.

Se trata de un paso más de una moda que se inició hace ya unos años con la "venta"de estrellas. Por entre 30 y 50 euros, cualquier romántico puede todavía adquirir simbólicamente los derechos sobre una estrella y darle el nombre de su pareja o de la persona con la que quiera tener el gesto. En el caso de las islas, el presupuesto es algo superior, de en torno a los 40.000 euros, pero, al menos, dicen los propietarios, "se dispone de un terreno en el que estar físicamente con la pareja".

Las islas y las relaciones de pareja presentan ya una larga historia en común. De hecho, una de las islas más rentables para la compañía que dirige Vladi es Makepeace Island que, con forma de corazón y situada en Australia, atrae a un gran número de turistas dispuestos a pagar los casi 4.000 euros por noche que piden de alquiler por ella.

La crisis también ha afectado a los proyectos de islas artificiales. El más conocido internacionalmente, The World, que simula un mapamundi compuesto por más de 300 islas en la costa de Dubái, parece no pasar por su mejor momento. A pesar de que la empresa promotora Nakheel asegura que ya se han vendido el 70% de las parcelas, una de ellas al matrimonio Beckham, la realidad es que, a día de hoy, el archipiélago artificial tan solo cuenta con una isla habitada, propiedad del emir dubaití.

Private Islands, firma especializada también en la compraventa de islas privadas, es propietaria de una de las islas del proyecto The World, concretamente la D98, cuyo precio de venta al público se ha fijado en 16 millones de dólares, unos 10,8 millones de euros.

El problema es que construir en una isla resulta, por motivos de transporte de maquinaria y materiales, mucho más costoso que hacerlo en el continente. Esto, unido al ahora menor valor de los terrenos, ha espantado a los inversores que planeaban llenar The World con hoteles de lujo.

Gobiernos y ONG, los grandes beneficiados

 La crisis en la que se haya sumido el mercado de las islas privadas ha dejado también grandes beneficiarios. Gobiernos y ONG se han convertido en compradores activos de islas sin desarrollar (vírgenes) con el objetivo de preservar su entorno y alejarlo de cualquier tipo de explotación económica.

Según los datos manejados por las compañías de compraventa y alquiler de islas privadas, Private Islands Inc y Vladi Private Islands, entre 2011 y 2014, diferentes Gobiernos y ONG adquirieron alrededor de 60 islas.

La enorme depreciación de estos terrenos, cuyo precio ha caído a la mitad desde el comienzo de la crisis, ha sido la clave que ha permitido alcanzar este nivel de adquisiciones. Se trata de una cifra que refleja un crecimiento exponencial frente a las 22 islas que las mismas entidades sin ánimo de lucro fueron capaces de comprar en los cuatro años anteriores.

Las islas de Nueva Escocia son, junto con las situadas en los países nórdicos, las que presentan un precio de mercado más bajo. En el caso de las primeras, su climatología adversa y lo abundante de su vegetación hacen que sean poco atractivas para unos particulares que asocian las islas con playas paradisiacas. Por el contrario, la organización ecologista Nova Scotia Nature Trust ha fijado un plan para comprar y proteger alrededor de 200 de estas islas.

Esto también ha supuesto un alivio para las compañías propietarias de islas privadas que ven como, pese a la crisis, han encontrado en la conservación una vía de salida para aquellos terrenos sin construir que los particulares rechazan.

 

Fuente: cincodias.com - 02/09/2015