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El gusto inmobiliario que deja la crisis: casas más pequeñas, más baratas y ubicadas en peores zonas

El potencial comprador  ha ajustado su presupuesto  y, por ello, se decanta cada vez más por viviendas más pequeñas, más baratas, con menos prestaciones comunes y ubicadas en peores zonas.

Ésta es una de la conclusiones que se desprenden de un informe publicado por el portal inmobiliario Casaktua.com. Según este estudio, elaborado a través de 1.100 entrevistas realizadas en toda España,  ocho de cada 10 encuestados  afirma que  busca viviendas más baratas  y sólo el 28% está dispuesto a desembolsar entre 50.000 y 100.000 euros, cantidades entre las que oscila el precio medio de una vivienda. El precio,  por tanto,  es la  principal barrera para el potencial  comprador  y  cuatro  de  cada  10  entrevistados aseguran que tienen dificultades para encontrar una casa que puedan pagar.

Los sobrecostes por el pago de impuestos y otros gastos, la idea de que continuará produciéndose un ajuste de los precios y las dudas sobre la capacidad de encontrar financiación son otros de los motivos que las tran a los españoles para adquirir una vivienda en propiedad.  La percepción de que la crisis ha influido a la hora de comprar cala en el 94% de los encuestados.

El apartamento, tipología al alza

En cuanto a la tipología, el  piso  sigue siendo la residencia más habitual de los españoles. Siete de cada 10 viven en uno. Sin embargo,  el  apartamento, entendido como un piso de una sola habitación, refuerza su atractivo y, si actualmente tan sólo el 5% reside en uno, su demanda se triplica y se dispara hasta el 18%. Los principales interesados en mudarse a un apartamento son los solteros y personas que comparten piso.

El tamaño en el mercado de la vivienda importa. Sobre todo, si va ligado al precio, y por ello  más de la mitad de los encuestados afirma  que  busca  inmuebles  más  pequeños.  El 41% además está dispuesto a renunciar a algunas de las comodidades que ofrecen los servicios comunitarios, como son los jardines, las piscinas o las zonas de recreo.

La  ubicación  de  la  casa  es  uno  de  los  factores clave que tienen en cuenta los españoles al buscar una vivienda. Tres de cada 10 optan por zonas peores  con tal de no disparar su presupuesto. Otros atributos, como la luminosidad, los transportes o la facilidad para encontrar aparcamiento - bien en la calle o en una plaza de garaje propia- son fundamentales para los encuestados a la hora de decantarse por una u otra casa.

"Ha cambiado sustancialmente el tipo de viviendas que vendemos hoy respecto a antes de la crisis", explica la directora comercial de Casaktua.com, Chus de Miguel, que, más allá de datos, asegura que 'la gente compra donde se encuentra cómoda socialmente'.  "Uno no se va a vivir a una determinada localización sólo porque pueda pagarlo, sino que busca otras cosas, como la cercanía a la familia", añade.

En este sentido, De Miguel destaca que en los últimos años "mucha gente ha comprado vivienda en sus pueblos porque hay precios muy buenos y, si la gente tiene liquidez y la oportunidad de acercarse a sus familiares, entonces compra". Esta realidad explicaría que seis de cada 10 residencias vacacionales se encuentren en zonas de interior.

El alquiler se dispara en detrimento de la compra

Como no podía ser de otra manera, la repercusión de la crisis sobre el bolsillo de los españoles ha incidido directamente sobre la demanda y, actualmente, sólo el 42% está pensando en mudarse a una nueva casa a corto o medio plazo. Además, la mitad de los ciudadanos encuestados ni posee una segunda vivienda ni tiene intención de adquirirla.

El actual panorama económico ha servido para que  más  gente  apueste por el  alquiler  en  detrimento de la compra. Actualmente, el 23% de los consultados opta por este régimen, frente al 77% que tiene una casa en propiedad. Desde que comenzó la crisis, el porcentaje de gente que apostó por arrendamiento en vez de comprar se ha multiplicado por  seis  y  ha pasado del 6,4% al 40%.

Al igual que sucede en la compra, los presupuestos que manejan los inquilinos tampoco son muy elevados. Seis de cada 10 disponen de un máximo de 400 euros al mes para pagarlo, frente al 2,6% que podría pagar más de 1.000 euros y el 4,4% que no podría desembolsar más de 150.

Por otro lado, cabe puntualizar que el hecho de que aumente el alquiler no se produce por convicción, sino por necesidad. El 70% de los entrevistados reconoce que opta por esta modalidad porque no le queda más remedio, lo que evidencia que el cambio hacia el arrendamiento se debería a las circunstancias económicas.

Fuente: El Mundo -17/6/2015